lunes, 27 de septiembre de 2010

EL OTOÑO Y NUESTRO ORGANISMO

En otoño los días se hacen más cortos, las horas de luz disminuyen y se produce un descenso de temperaturas que suelen provocar la aparición de algunas dolencias típicas de este periodo estacional, mayormente gripes y resfriados. Esto se debe a que el organismo intenta aclimatarse con un mayor consumo de energía, lo que provoca el descenso de la capacidad de defensa frente a virus y bacterias. Además, el cambio de estación influye en el estado anímico, ocasionando en este caso una sensación de tristeza conocida como el síndrome afectivo estacional o depresión otoñal. La reducción de horas de luz y el frío originan este trastorno que afecta a mujeres, sobre todo entre 25 y 45 años. Los síntomas más frecuentes son apatía, sensación de tristeza, etc. Dependiendo de la luz solar existente, el cerebro envía órdenes de ciertas hormonas, principalmente la melatonina, encargada de regular el sueño, la temperatura corporal y la sensación de hambre.
La producción de melatonina crece con la reducción de las horas de luz y este incremento provoca la reducción de la hormona de la felicidad: la serotonina. Si a esto le agregamos la ansiedad generada por la tristeza, facilita que nos asalte la tentación de recurrir a la comida como refugio y consecuentemente ganemos peso, lo que no beneficia en nada a nuestras defensas. Los mejores hábitos que debes observar durante el otoño son:
•Exponerte unos minutos al sol. Mínimo unos 10 minutos, mejor si es por la mañana, a las primeras horas. Así conservaras tus huesos sanos y conseguirás mantenerte optimista durante todo el día.
•Disfruta del paisaje otoñal y sal a pasear o apúntate al gimnasio. Lo importante es realizar ejercicio tanto para estar en forma como para reforzar el sistema circulatorio e inmunitario.
•Aprovecha las horas en casa para escuchar música, escribir, pintar y también descansar.

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