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jueves, 11 de diciembre de 2014

EL ACOSO INFORMÁTICO

El ciberacoso o acoso informático se ha convertido en una de las formas más peligrosas de acoso, pues no solo la red ofrece impunidad al acosador, sino que permite que se prolongue durante largos periodos de tiempo sin que la víctima se decida a pedir ayuda. Además, la proliferación del uso de los diferentes dispositivos electrónicos, especialmente entre los jóvenes, hace posible que las redes sociales se conviertan en el un punto de convergencia de todas las formas de acoso posible, incluidas las más peligrosas, como es el caso del acoso sexual a menores.
El uso de todas las posibilidades que ofrece internet, incluida la del anonimato, hace que el ciberacoso pueda darse prácticamente en todos los ámbitos de la vida de la víctima y con mayor frecuencia: educativo (colegio, instituto y universidad), trabajo, actividad social o relaciones de pareja. Y el problema fundamental es que, en general, al no conocerse la identidad del acosador la simple denuncia ante la policía en la mayoría de los casos no es suficiente para abrir una investigación que permita identificarlo y llevarlo a los tribunales.
Los niños y los adolescentes son las víctimas potenciales del ciberacoso más vulnerables, por lo que es fundamental que se les eduque sobre los riesgos de las redes sociales y su uso, además de controlar su actividad en las mismas. En general, las víctimas del ciberacoso sufren los mismos problemas de las de un acoso en la vida real, pero agravados por la falta de testigos y el anonimato del acosador, muchas veces completamente ajeno a su círculo vital. 
ciberacoso acoso informático
Algunas consecuencias directas del acoso electrónico en cualquiera de sus vertientes son:
  
-Estrés.
-Ansiedad.
-Terror.
-Depresión.
-Impotencia.
-Somatización del problema con la aparición de enfermedades de todo tipo.
-Incluso el suicidio.
  
El perfil del cibercosador es el de una persona fría, con poco o ningún respeto por los demás. Es un depredador que puede esperar pacientemente conectado a la red, participar en chats o en foros hasta establecer contacto con alguien al que decide convertir en su víctima -frecuentemente mujeres, niños o adolescentes- y disfrutar persiguiéndola y demostrando su poder sobre ella. El principal problema es que muchas veces no es una persona cercana a la víctima, ni siquiera la conoce, por lo que sus motivaciones para el acoso son más cercanas a aspectos patológicos de su personalidad y a comportamientos delictivos.
En este sentido el ciberacoso es un medio ideal para psicópatas, pederestas, narcisistas, etc., cuya motivación para el acoso gira en torno al sexo, la obsesión amorosa, el odio, la envidia, la venganza, la incapacidad de aceptar un rechazo o simplemente el placer de someter a su víctima. Busca a su víctima potencial en chats, foros y redes sociales como uno más de los participantes y durante un tiempo recopila el máximo de información sobre su vida privada y su actividad en la red para luego emprender el acoso.
Muchas de las acciones calificadas como ciberacoso son en la actualidad constituivas de delito, por lo que deben ser inmediatamente denunciadas ante la policía. En el acaso de que se trate de un acoso escolar debe informarse a la dirección del centro para que tome las medidas necesarias para cortarlo de raíz y sancionar al o los autores. En cualquiera de los casos, será fundamental recopilar, emails, twitts, imágenes, vídeos, chats y cualquier otro tipo de documento que puedan llevar a la identificación del acosador y probar la falta o el delito cometido.

jueves, 3 de abril de 2014

LA NUEVA ENFERMEDAD DE LA "WHATSAPPITIS"

Entre los médicos ha surgido una nueva preocupación: Cada vez son más los casos que acuden a urgencias.
Varios son los síntomas que definen el cuadro:

- Dolor en los dedos (en especial, en ambos pulgares; aunque puede producirse cierto dolor en los otros dedos de ambas manos). El cuadro, si no fuera por el resto de síntomas que a continuación relatamos, podría pasar como una Tendinitis de De Quervain. Son los otros síntomas, los que a continuación veremos, los que permiten diferenciar esta entidad y una verdadera Whasappitis.

- Cierta molestia, disconfort, que puede llegar a la contractura muscular, en la zona de las cervicales. Pueden afectarse otras regiones de la columna (tanto dorsal, como lumbar). Pero lo de las cervicales es casi una constante.

- Y una relativa abstracción del medio, una despreocupación por el ambiente en el que te encuentras, así como por las personas que te rodean; sean conocidas o no.

El tratamiento no es sencillo. Al parecer, no podemos limitarnos a la utilización de los antiinflamatorios, como hacemos en la Tendinitis de De Quervain a la que hacíamos referencia antes. Ni siquiera son eficaces las férulas ortopédicas, que más de una tendinitis nos ha resuelto. E incluso las infiltraciones de los tendones, que en el caso referido son mano de santo, aquí sólo mejoran los síntomas durante algunas semanas.
Aquí hay algo emocional, algo adictivo. Algo que requiere deshabituación, en muchos casos. Porque estamos hablando de una adicción. Como en su momento sucediera con Internet (¿eres un adicto a Internet?).
Pudiera parecer extraño que un médico diga esto; pero para la Whasappitis, no hemos de ir a buscar un remedio a la farmacia. Mejor hacerlo en el cine, en un centro deportivo... O en determinados bares. Todavía tengo en mente aquel establecimiento de restauración que animaba a interaccionar con las personas sin los móviles de por medio. Algo que, al parecer, recibía el extraño nombre de "charlar". ¿Se imaginan?
aquejando ciertas molestias, todas ellas, al parecer, producto de la sobreutilización de esa aplicación denominada Whatsapp... Y estamos en verdad preocupados, como ya lo estuvimos ante aquella pseudoplaga gripal que nos atemorizó en 2009, y luego quedó en nada.
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