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jueves, 11 de septiembre de 2014

EVITAR LA CIÁTICA DURANTE EL EMBARAZO

Aunque la palabra parezca rara, la dolencia asociada a ella no es rara en ninguna época de la vida ni de la mujer ni del hombre, pero suele presentarse con más recurrencia en la mujer sobretodo durante el embarazo. No es más que un dolor de espalda, dicho así de fácil, pero un dolor de espalda que puede resultar muy doloroso. La ciática durante el embarazo afecta según se sabe, a cerca del 40% de mujeres sobre todo en los últimos meses del embarazo.
Su nombre deriva de que la misma es resultado de la inflamación del nervio ciático, abarcando la zona de pelvis, muslos y pies. De un dolor leve continúo a un dolor fuerte que crea una sensación de hormigueo y debilidad, resultado del sobrepeso del embarazo que presiona sobre el nervio ciático o de la segregación de la hormona relaxina que reblandece la zona pélvica provocando el dolor de espalda durante el embarazo.
No es una condición peligrosa, aunque si molesta y dolorosa que se puede sobrellevar con descanso y una mejora de la calidad de vida de la embarazada. Eso es que como en muchos casos, es mejor prevenir que sufrir ciática durante el embarazo. Y por ello cuando confirmas tu embarazo debes ir adoptando algunos cambios como controlar el peso, hacer ejercicio ligero recomendado por el médico, mantener una buena postura, no prolongar estar sentada durante mucho tiempo continuado ni tampoco parada, tomarse intervalos entre ambas para no recargar pies y espalda.
Adoptar un cojín para dormir, colocando bajo las piernas, si duermes boca arriba o entre ellas si lo haces de lado, usar zapatos cómodos y planos. Descansar en una cama de colchón firme pero suave y no usar ropa apretada es lo mejor para evitar padecer de ciática durante el embarazo.

martes, 14 de junio de 2011

EVITAR EL DOLOR DE ESPALDA

El dolor de espalda es una molestia que probablemente aparezca a lo largo de nuestra vida. La razón es que los hábitos de vida que desarrolla la mayor parte de la población contribuyen a ello.
Esta molestia muchas veces no tiene que ver con un problema de huesos. Las principales causas son las malas posturas, el estrés, el sedentarismo y también algún esfuerzo físico extremo. La suma de estas acciones cotidianas perjudican tu salud y bienestar, es por ello que en este post te detallamos como corregir estos malos hábitos:
-No existe una manera ideal de sentarse: Si pasas muchas horas de esta forma, lo mejor es cambiar frecuentemente de posición, apoyarte en el respaldo y curvar la espalda hacia delante para estirar. Lo recomendable es levantarse de la silla al menos una vez cada hora.
-Cómo elegir la silla de escritorio: Tampoco existe la silla perfecta, incluso las ergonómicas requieren que el cuerpo se ajusta constantemente a ellas y no evitan que las vértebras carguen más peso. Eso sí, elige siempre asientos con respaldo firme y sitúa las nalgas hacia atrás.
-El ordenador: Verifica que la pantalla se encuentre a una distancia entre 50 y 70 cm, y que la parte superior esté a la altura de los ojos para que no inclines demasiado la nuca. El ratón debe estar muy cerca del teclado, de tal forma que permita apoyar todo el antebrazo sobre el escritorio, de este modo evitaras tensiones y sobrecargas musculares.
-Caminar erguida: Cuando esté de pies, intenta que el peso quede repartido pro igual entre ambos pies. Y cuando camines hazlo imaginando que tu peso recae sobre tus glúteos y mantén la columna recta y el vientre hacia dentro. Si llevas peso, no lo levantes sin antes flexionar piernas y brazos, distribuye la carga en ambos brazos.
-El estrés: Las personas que estás sometidas a situaciones de mucho estrés inevitablemente padecen problemas de espalda. El estrés provoca una contracción constante e involuntaria de los músculos de la espalda, que si se prolonga demasiado produce dolor. Cuando estés en una situación estresantes, cierra los ojos y concéntrate en la respiración, siente como el aire entra por los pulmones y poco a poco te relajarás y notarás alivio en la espalda.
-Dormir: No hacerlo suficientes horas también contribuye al dolor de espalda. Revisa que tu colchón esté en buena condiciones, ya que pasas mucho tiempo en él, este no debe ser muy blando ni tampoco rígido, ten en cuenta que la elección depende de tu peso y sensación de confort.



Fuente: webdelabelleza.com

martes, 8 de febrero de 2011

USOS DE LA ALMOHADA PARA EVITAR DOLORES DE ESPALDA

Para quienes llevan un ritmo de vida agitado, la hora de dormir resulta fundamental para recargar energías y comenzar un nuevo día descansados. Muchos de nosotros sabemos lo que es levantarnos con dolor de cuello o de espalda y lo difícil que es seguir con nuestra rutina cuando sufrimos de estos problemas.
Los malestares como consecuencia de una mala posición al dormir son más comunes de lo que imaginamos, pero generalmente los consideramos pasajeros y no les prestamos la mayor importancia. Sin embargo, estas molestias pueden llegar a arruinar nuestro día, pensando en ello te ofrecemos algunos consejos que pueden ayudarte a mejorar la postura al dormir utilizando algo tan sencillo como tu almohada, presta atención:
-Si duermes boca abajo: Para evitar la tensión en la espalda no utilices una almohada debajo de la cabeza y coloca tu almohada debajo de las caderas, si gustas, puedes colocar una toalla enrollada debajo de tus tobillos, de esta manera dejarás de presionar tu columna y evitarás sufrir de dolores lumbares al levantarte.
-Si duermes boca arriba: Utiliza tu almohada debajo de la cabeza, coloca una almohada adicional debajo de las rodillas y, si gustas, coloca una toalla enrollada debajo de la espalda, a la altura de la cintura. Los especialistas aseguran que de esta manera conservarás la curvatura natural de tu columna vertebral evitando problemas lumbares.
-Si duermes de lado: Utiliza tu almohada debajo de la cabeza, coloca una almohada adicional entre las rodillas y, si gustas, coloca también una toalla enrollada debajo de la cintura, esto te permitirá alinear tu columna y evitar la presión en las vertebras.
Recuerda que los problemas lumbares pueden complicarse y convertirse en dolencias crónicas, al principio puede resultar difícil acostumbrarse a utilizar la almohada de diferente manera, pero si poco a poco vamos cambiando de hábitos podremos alejar los dolores de espalda mientras descansamos correctamente.

martes, 25 de enero de 2011

CONSEJOS PARA EVITAR EL DOLOR DE ESPALDA

A menudo nos quejamos de padecer constantes dolores de espalda debido a las largas horas que pasamos sentados en el escritorio o de pié dependiendo del trabajo que tengamos. Sin embargo, no nos damos cuenta que muchas veces nuestra forma de movilizarnos y hacer nuestras cosas acentúan estas molestias cervicales o lumbares. Por eso es necesario saber cuáles son las actividades que debemos corregir para lograr mantener nuestra espalda sana.
- Malos movimientos: La mayoría de personas tienden a realizar acciones inapropiadas por flojera, cansancio o porque lo ignoran, por eso te dejamos con una lista de actividades que debemos cambiar para cuidar la espalda.
- Al levantarse: Aprender a levantarse de la cama es fundamental; debemos levantarnos sacando las piernas por un lado de la cama y luego apoyándote con tu brazo para sentarte. Nunca te levantes directamente con el tronco, pues te dañas los discos lumbares, el daño es mayor cuando no realizas ejercicios.
- Cargar la mochila: La mayoría de chicos y chicas suelen llevar la mochila en un solo hombro, causando la deformación de su columna y que uno de sus hombros se eleve por encima del otro. En su lugar es recomendable balancear el peso colocandote ambas asas de la mochila o cruzando la bandolera por la espalda.
- Bolsas pesadas: Solo doblar la espalda nos lastima la columna; para no dañar los discos, agáchate flexionando la rodilla y con la espalda recta, acerca el peso a levantar a tu pecho y estira las piernas. Esto te protege la espalda y te ayuda a balancear el peso en tu cuerpo.
- Si ya padeces de ciertos dolores, es recomendable que realices algunos pequeños ejercicios de relajación: coloca una toalla para el rostro en el piso a la altura de tus omóplatos y colócate boca arriba, dobla las rodillas con los pies apoyados en el suelo, luego estira los brazos a los lados con las palmas rectas mirando hacia arriba, levántalas lentamente mientras inhalas aire hasta que alcancen un angulo de 90º y ahí mantienes el aire.
Repite este ejercicio al menos unas 10 veces a lo largo del día, en especial antes de empezar la jornada de trabajo.
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