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miércoles, 30 de marzo de 2016

CÓMO ACTÚA LA COCAÍNA SOBRE EL CEREBRO

Los cocainómanos podrían tener dificultades para controlar su adicción por culpa de una "puerta trasera" en su cerebro que les haría perder el autodominio; este circuito neuronal, desconocido hasta ahora, ha sido descubierto por científicos de la Universidad de Cambridge. Su estudio se ha realizado en ratas, pero los investigadores creen que sus hallazgos serán relevantes para los seres humanos. 
Las drogas provocan la liberación de dopamina en el cerebro, y esa es la razón de que causen euforia. Tomarlas empieza como un acto voluntario, pero con el tiempo se convierte en un hábito que el individuo no controla, algo que también sucede en las ratas.
Trabajos previos dirigidos por el profesor Barry Everitt, del Departamento de Psicología de Cambridge, habían mostrado que cuando se permitía a estos animales acceder voluntariamente a la cocaína, la actividad relacionada con la dopamina tenía lugar en un área del cerebro conocida como nucleus accumbens, que juega un papel importante en el comportamiento dirigido a un objetivo: por ejemplo, el de las ratas buscando la droga. 
Sin embargo, cuando se administraba cocaína a las ratas por un largo perído de tiempo, esta actividad se transfería al estriado dorsolateral, clave en los hábitos, lo que sugiere que las ratas perdían el control y desarrollaban una respuesta adictiva.
Los mecanismos cerebrales que equilibran los hábitos con los comportamientos voluntarios implican a la corteza prefrontal, el área del cerebro que dirige nuestro comportamiento. La exposición crónica a las drogas altera la corteza prefrontal, pero también un área del cerebro llamada amígdala basolateral, asociada al vínculo entre estímulo y emoción y que almacena los recuerdos placenteros ligados a la cocaína; pero la corteza prefrontal manipula esta información y ayuda al individuo a decidir si tomar o no la droga: si el sujeto la consume, se activan los mecanismos del estriado dorsolateral y llega la adicción. 
Sin embargo, el estudio con las ratas publicado en la revista Nature Communications por el profesor Everitt y el doctor Belin, del departamento de Farmacología de la Universidad de Cambridge, desvela que existe un atajo cerebral que liga los impulsos voluntarios con los hábitos. Ese circuito une a la amígdala basolateral con el estriado dorsolateral y se "salta" el paso por la corteza prefrontal. Esto significa que un adicto puede no ser consciente de su deseo de consumir la droga.
Como explica el doctor Belin, "siempre hemos asumido que la adicción se da por un fracaso de nuestro autodominio, pero ahora sabemos que no siempre es así. Hemos encontrado una puerta trasera que lleva a los hábitos. La adicción a las drogas suele verse como un trastorno psiquiátrico, y muchos de sus tratamientos inciden en restaurar la capacidad de la corteza prefrontal para controlar el consumo de drogas. Pero nuestra investigación demuestra que la corteza prefrontal no siempre es consciente de lo que está pasando, y que esos métodos de cura podrían ser poco eficaces".

viernes, 15 de enero de 2016

LAS DROGAS Y EL CEREBRO

La búsqueda de la sensación de placer es un instinto humano muy poderoso. Cuando hacemos algo placentero el cerebro refuerza los circuitos para aprender que esto deberíamos hacerlo más a menudo. Estas conexiones llamadas el circuito de la recompensa se extienden desde el tronco cerebral (área tegmental ventral), pasando por el sistema límbico o emocional (núcleo accumbens) hasta la corteza cerebral frontal.
Los neurotransmisores son las sustancias químicas que usa el cerebro para comunicar unas neuronas con las otras y transmitir la información. En el circuito de recompensa se usa fundamentalmente la dopamina.
Las drogas alteran el funcionamiento químico del cerebro revolucionando este circuito dándole mucha más dopamina de la que se produce en un proceso placentero habitual. Esto tiene varias consecuencias:
El cerebro intenta readaptarse a este exceso de estimulación, que puede destruir la neurona, disminuyendo el número de receptores de la dopamina en la neurona y aumentando el número de recogedores y degradadores de la misma.
Esto llevará a la tolerancia: el cerebro va a necesitar cada vez más droga para llegar al mismo efecto que la primera vez.
Pero más importantes van a ser las consecuencias en la conducta: las actividades que antes resultaban placenteras, progresivamente dejarán de sentirse igual de satisfactorias e interesantes o motivantes. Ya sólo quedará la droga para llenar ese vacío.
A medida que el cerebro se va adaptando a la presencia de la droga, otros circuitos cerebrales se irán afectando y modificando. El primero de ellos y más estrechamente relacionado con el circuito de recompensa será el circuito de la memoria y el aprendizaje. Este será el encargado de crear el hábito y la adicción.
El aprendizaje de buscar el placer es instintivo, muy fuerte y resistente al olvido. Todo lo que implique conseguir y administrarse la droga estará fuertemente impregnado en el cerebro, convirtiéndolo en automático, compulsivo e inconsciente.
Este condicionamiento de la conducta puede durar muchos años haciendo que algún estímulo (o recuerdo) lleve a desear drogas a alguien después de mucho tiempo de abstinencia.
Además, progresivamente se producirán cambios en las áreas esenciales para el juicio, la toma de decisiones y el control de la conducta. Las consecuencias de estos cambios en el lóbulo frontal serán especialmente perjudiciales en los adolescentes que todavía están desarrollando estas estructuras, y las drogas interferirán en el desarrollo normal de las mismas.

jueves, 17 de julio de 2014

GUÍA BÁSICA DE PRIMEROS AUXILIOS (VI): LAS SOBREDOSIS

-Alcohol, Antihistamínicos, Aspirinas: Provoque el vómito. Adminístrele una mezcla consistente en: 
     a) Dos cucharadas de carbón vegetal. 
     b) Una cucharada de leche de magnesia.
     c) Cuatro cucharadas de té negro cargado. Dé dos tazas de café o té concentrado.

-Barbitúricos: Provoque el vómito. Dé 2 cucharadas de sal de Epsom en dos vasos de agua. Dé varias tazas de café o té concentrado, y caliente. Mantenga al paciente caminando o en movimiento continuo.

-Bromuros: Hágalo vomitar. Dele 2 cucharadas de sal de Epsom en dos vasos de agua. Además, dele 2 ó 3 tazas de té o café cargado, caliente.

-Calmantes, Codeína, Morfina: Dé 2 cucharadas de sal de Epsom en dos vasos de agua. Logre que el paciente se mantenga despierto. Adminístrele una mezcla consistente en: 
     a) Dos cucharadas de carbón vegetal. 
     b) Una cucharada de leche de magnesia. 
     c) Cuatro cucharadas de té negro cargado.

-Excitantes: Provoque el vómito. Adminístrele una mezcla consistente en: 
     a) Dos cucharadas de carbón vegetal. 
     b) Una cucharada de leche de magnesia.
     c) Cuatro cucharadas de té negro cargado.

-Purgantes: Provoque el vómito. De carbón vegetal. Mantenga caliente al paciente. Reponga los fluidos del cuerpo con agua o té ligero. Nunca purgue al paciente.

-Pastillas para dormir: Provoque el vómito. Adminístrele una mezcla consistente en: 
     a) Dos cucharadas de carbón vegetal. 
     b) Una cucharada de leche de magnesia. 
     c) Cuatro cucharadas de té negro cargado. Mantenga al paciente caminando o en movimiento continuo.

-Convulsiones: Ponga entre los dientes del paciente una tela o pañuelo doblado para evitar que se muerda la lengua. Rápidamente afloje toda la ropa, especialmente alrededor del cuello. Vigile que no se cause ningún daño. Si tiene alta temperatura fricciónelo con agua o alcohol.

jueves, 19 de septiembre de 2013

EL ALCOHOL EN NUESTRO ORGANISMO

El alcohol, una vez ingerido, primeramente produce sensación de relajación y alegría para luego dar paso a visión borrosa y problemas de coordinación.
Una vez que el alcohol ha pasado al torrente sanguíneo (de 30 a 90 min después de haber sido ingerido), este pasa con mucha facilidad a todos los órganos del cuerpo, pues la membrana de las células de los tejidos es altamente permeable al alcohol.
Cuando la cantidad de alcohol que se ha ingerido es excesivo, puede aparecer la inconsciencia o coma etílico y cuándo esos niveles son extremos, elAlcohol en el organismo alcohol puede producir envenenamiento y muerte. Una concentración en la sangre mayor a 0.55% (aproximadamente 5 gramos de alcohol por litro de sangre), puede llegar a matar a una persona por una parada cardiorrespiratoria o por asfixia, si el vómito obstruye la tráquea, ya que el individuo en ese estado, es incapaz de responder frente a eso.
Cuando el alcohol llega a la sangre, bajan los niveles de azúcar debido a que el alcohol acelera la trasformación de glucógeno del hígado a glucosa y la glucosa es eliminada más rápidamente. Esto produce una sensación de debilidad y agotamiento físico.
El alcohol también inhibe la vasopresina, la hormona responsable de mantener balanceados los niveles de los líquidos en el organismo. La vasopresina da órdenes al riñón de que reabsorba agua de la orina. Si esta hormona falla, el riñón comienza a eliminar más agua de la que ingiere y provoca que el organismo le procure agua proveniente de otros órganos del cuerpo. Esto da lugar a que las meninges (las membranas que cubren el cerebro) pierdan agua y esto es lo que hace que se aparezca el dolor de cabeza. El alcohol disminuye los niveles de vitamina B1 del organismo.
 
Fases de la intoxicación etílica: Dependiendo de las dosis de alcohol que se hayan ingerido y de otros factores también, se producen una serie de efectos en diferentes fases.

-Fase de euforia y excitación. Tasa de alcoholemia: 0,5 g/l. Locuacidad, euforia, desinhibición, conducta impulsiva.

-Fase hipnótica o de confusión. Tasa de alcoholemia: 2 g/L. Irritabilidad, agitación, somnolencia, cefalea. Disartria, ataxia, dismetría. Náuseas y vómitos.

-Fase anestésica o de estupor y coma. Tasa de alcoholemia: 3 g/L. Lenguaje incoherente. Disminución marcada del nivel de conciencia (obnubilación y coma) y del tono muscular. Incontinencia de esfínteres. Dificultad respiratoria.

-Fase bulbar o de muerte. Tasa de alcoholemia: 5 g/L. Shock cardiovascular. Inhibición del centro respiratorio. Paro cardiorrespiratorio y muerte.

miércoles, 30 de enero de 2013

¿QUÉ SÓN LAS ADICCIONES?

El consumo de sustancias legales o ilegales, constituye un problema de salud pública importante.
Los riesgos y consecuencias del consumo de sustancias varían para cada una de ellas, además se debe tener en cuenta las características personales de los consumidores, el grado de conocimiento de la sustancia, además de las sustancias adulterantes, en caso de que las contengan. El abuso de sustancias puede conducir a la adicción de éstas.
La adicción es un uso compulsivo de éstas a pesar de las consecuencias que pueda surgir de éste. La dependencia física de una sustancia no siempre es parte de la definición de adicción, no causan dependencia física, pero si adicción, o dependencia psicológica, otras drogas causan adicción, pero sin dependencia física.
Las adicciones no tienen un solo origen, se trata de muchos factores que interactúan, entre ellos destacan los factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales. Los expertos demuestran que existen desordenes neuroquímicos involucrados en las personas con desordenes adictivos y que además existe predisposición biológica y genética a desarrollar esta enfermedad.
La adicción es un proceso que se desarrolla a lo largo del tiempo y pasa por varias etapas. Al principio la persona no suele hacer un uso abusivo de las sustancias, pero progresivamente y si el uso continúa, la persona comienza a habituarse, a hacerse más tolerante a la droga y a utilizarla de manera abusiva. La línea entre el abuso y la adicción es muy fina, se considera que la persona es adicta cuando no se conserva el control sobre su uso.
Las adicciones se pueden categorizar en dos grandes grupos de manera general, por un lado las de consumo y por otro lado las de conducta. Dentro de las de consumo podríamos incluir las adicciones químicas como el alcoholismo, la adicción a la cocaína, heroína, medicamentos legales, anfetaminas etc.
Y también las adicciones a la comida como la bulimia o los comedores compulsivos. Del lado de las adicciones de conductas encontramos la adicción al juego o a las sectas.
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