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jueves, 28 de julio de 2016

CÓMO TRATAR LA PIORREA

El tratamiento de la piorrea debe determinarlo un periodoncista (que es el especialista en la enfermedad periodontal) en función de lo avanzada que esta este y siempre con el objetivo básico de acabar con la infección y también eliminar el sarro acumulado por encima y por debajo de la línea de la encía.
Hay que advertir que una parte importante del tratamiento para curar la piorrea, especialmente en lo que respecta a la prevención de nuevos episodios, es la educación del paciente en una técnica correcta de higiene dental, que se someta a revisiones periódicas y limpiezas dentales realizadas por profesionales y eliminar los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de la enfermedad periodontal vuelva a aparecer. En la fase más inicial de la piorrea, puede ser suficiente con una limpieza profunda que consiste en la limpieza y raspado de las raíces del diente, eliminando el sarro acumulado y alisando las asperezas que se puedan haber formado en la raíz. En la actualidad esta técnica también se puede realizar mediante el uso del láser.
Además de esta limpieza profunda cabe la posibilidad de utilizar diferentes tipos de medicamentos, en función del grado de avance de la piorrea. Pero es importante advertir que este tipo de tratamientos pueden llegar a permitir que no sea necesario recurrir a la cirugía para eliminar completamente las bolsas periodontales. Entre ellos cabe destacar el uso de antibióticos por vía oral o en forma de geles, microesferas y chips antisépticos, que se introducen en las mencionados bolsas después del raspado y alisado de los dientes. También se recomendará el uso de colutorios con acción antibiótica para curar la piorrea.
Si el tratamiento para curar la piorrea expuesto no resulta del todo eficaz y se mantiene la inflamación de las encías a causa de la existencia de bolsas periodontales a niveles profundos, queda la opción de recurrir a la cirugía para levantar las encías y proceder a retirar totalmente el sarro y reducir o eliminar las bolsas periodontales.
En las fases más avanzadas de la periodontitis o piorrea también puede ser necesario un procedimiento quirúrgico más complejo para regenerar los tejidos conjuntivo y óseo, lo que puede implicar la realización de un injerto óseo o la colocación de una malla entre la encía y el hueso, de modo que ésta no pueda crecer en la parte en que se perdido hueso y que tanto la una como el otro puedan volver a crecer con normalidad. También se pueden hacer injertos de tejido blando obtenido de otras partes de la boca para regenerar las encías.

martes, 3 de mayo de 2016

¿SE PUEDE CONTAGIAR LA CARIES?

Sí, es algo que ocurre todo el tiempo. Aunque suene raro, las caries pueden contagiarse al probar la comida del bebé o al recibir un beso apasionado, entre otras cosas. Aquí te contamos cómo y porqué se contagian las caries y qué puedes hacer para prevenir contraerlas y transmitirlas.
Tal vez recuerdes la advertencia que los adultos solían decirte cada vez que comías un caramelo o golosina: “si comes tantos dulces, te van a salir caries”. Ahora,  descubrimientos recientes han demostrado que las caries pueden contagiarse como un resfriado o cualquier otra enfermedad provocada por un virus o una bacteria y que, de hecho, esto ocurre todo el tiempo.
La caries dental es, básicamente, un orificio que se forma en el diente y que muchas veces no se detecta hasta que es muy grande, ya que en general no provoca dolor hasta que llega a las terminaciones nerviosas en el interior de los dientes.
Las caries se producen porque en la boca hay bacterias que convierten todos los alimentos en ácidos. Esas bacterias, el ácido, los residuos de la comida y la saliva se combinan en la boca para formar una sustancia pegajosa llamada placa, que se adhiere a los dientes y que si no se elimina permite que los ácidos ataquen y rompan el esmalte de los dientes (que es la parte superficial).
Si bien es cierto que los carbohidratos (los azúcares y los almidones) aumentan el riesgo de que se formen caries dentales, nuevos descubrimientos encontraron que las bacterias que causan las caries también se pueden contagiar, como la amigdalitis (que comúnmente llamamos inflamación de las anginas o amígdalas) o cualquier otra enfermedad provocada por virus o bacterias, y que al parecer es algo que ocurre con más frecuencia de lo que nos imaginamos.
Entre los ejemplos que brindan los especialistas no sólo figuran los besos apasionados, a través de los cuales el contagio puede producirse entre los adultos, sino también el simple hecho de que la mamá (o la persona a cargo) pruebe la comida del niño para corroborar que no esté demasiado caliente. Es que los niños son más vulnerables al contagio, según expresan los investigadores.
Lo bueno de esto es que, en uno u otro caso, siempre hay cosas que puedes hacer para prevenir el contagio y la formación de caries. Algunas de ellas son:

-Cepíllate los dientes utilizando pasta que contenga flúor, como mínimo dos veces al día (la hora de acostarse es un momento importante para cepillarse los dientes).
-Cepíllate los dientes de arriba hacia abajo y describiendo movimientos circulares, cubriendo todas las superficies.
-No te olvides cepillar también las encías con suavidad, para mantenerlas sanas.
-Utiliza hilo o seda dental al menos una vez al día, para eliminar la placa y la comida que queda atrapada entre los dientes.
-Limita el consumo de dulces y de bebidas azucaradas.
-Visita al dentista con regularidad (al menos una vez por año, aunque él o ella te indicarán si es necesario que lo hagas más seguido).

Si tienes en cuenta estas medidas y las practicas a diario, no sólo te ayudarán a prevenir la aparición de caries sino también la pérdida de dientes, el dolor en las encías y otros problemas en tu boca o en tus dientes en el  futuro. Además, te permitirán mantener un aliento agradable y una bonita sonrisa.

viernes, 6 de noviembre de 2015

EL CUIDADO BUCAL EN LAS PERSONAS MAYORES

La higiene bucal y el cuidado de los dientes se hace más importante a medida que aumenta la edad, ya que la boca no escapa al proceso de envejecimiento, que afecta tanto a los dientes, las encías y los tejidos que los soportan. Sin embargo, envejecer no implica que se vayan a perder los dientes. Ésta es una idea que debe desterrase ya que una dentadura sana y debidamente cuidada puede mantenerse hasta el final de la vida.
Lo que sí es importante es saber que una mala salud dental puede suponer un factor de riesgo frente a las enfermedades cardiovasculares y que, por ejemplo, la diabetes puede favorecer la aparición de enfermedad periodontal, lo que puede influir negativamente en el control de los niveles de glucosa en sangre.
El envejecimiento puede inducir cambios sustanciales en la estructura de la cavidad oral e incluso en su funcionalidad:
  
-Disminuye la secreción de saliva y la boca tiende a presentar sequedad.
-Hay un mayor desgate de la superficie de los dientes, se hacen más afilados, se tornan quebradizos y amarillean.
-También se produce un retraimiento de las encías y una pérdida de hueso alveolar, lo que favorece la posible pérdida de dientes y, llegado el caso, se pierde capacidad de apoyo para la prótesis removible.
-Los tejidos tienen una menor capacidad defensiva y reparadora frente a s infecciones bacterianas y fúngicas.
  
Por otra parte, son numerosas las patologías que, bien por sí solas o por el tratamiento que requieren pueden condicionar la intervención del odontólogo cuando ésta sea necesaria. Del mismo modo, aquellas personas mayores que presentan enfermedades degenerativas del aparato locomotor, la vista o de la salud mental pueden no estar capacitadas para mantener la adecuada higiene oral. Por último, no hay que olvidar que determinados fármacos que se utilizan en el tratamiento de enfermedades crónicas muy frecuentes entre los ancianos ocasionan sequedad de boca.
Por todo ello, las personas mayores deben cuidar más que nunca la salud de su boca, con el fin de preservar sus dientes. Los expertos establecen para ello las siguientes recomendaciones:
  
-Cepillarse los dientes al menos dos veces al día, bien con un cepillo eléctrico o con uno manual de cerdas suaves.
-Utilizar al menos una vez al día el hilo dental para limpiar los espacios interdentales.
-Si se utiliza una prótesis removible, sea parcial o total, hay que limpiarla a diario de forma adecuada, preferiblemente por la noche, ya que conviene quitársela al menos durante cuatro horas diarias.
-Dejar de fumar, pues el tabaco agrava los problemas de las encías y las caries, favoreciendo la pérdida de dientes.
-Conviene beber agua corriente, ya que contiene flúor, lo que permite prevenir la aparición de caries.
-Y, por último, la más importante: visitar regularmente al odontólogo para que le realiza una revisión dental completa.
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